Un Plan Perfecto (Gambit)¿La nueva de los Coen?

ESTRENO EN ESPAÑA 15 DE FEBRERO 2013 Un plan Perfecto - Gambit

Un Plan Perfecto (Gambit)

“La nueva de los Coen” no es en realidad ni nueva ni de los Coen. Se trata de un remake sui géneris de una película del mismo título protagonizada por Michael Caine y Shirley McLaine en 1966 y con la que comparte además el nombre del protagonista masculino, el tema de la estafa artística y el género de comedia de enredo. Y no es de los Coen puesto que estos solo firman el guión, todo un homenaje a las comedias de enredo sesenteras, siendo el director Michael Hoffman, del que pudimos disfrutar hace ya unos años de la fantástica “Restoration” con Robert Downey Jr usando un tremendo pelucón barroco.
En este remake, un narrador en off (Tom Courtenay, fantástico en su papel de sidekick del protagonista, que tiene una de las escenas más hilarantes como imitador de Pollock) nos cuenta la aventura de Harry Dean (Colin Firth, mezclando a Michael Caine con James Stewart), un pobre hombre experto en arte que vive dominado por su prepotente jefe, el multimillonario Mr Shabadan (divertidísimo Alan Rickman), y al que quiere estafar con un cutre-plan que solo funciona en su cabeza, por venganza pero también porque está tieso.
Para ello recurrirá a la inestimable ayuda de PJ Puznowski, una texana de lo más ordinaria, vaquera de rodeos, que interpreta con un perfecto acento texano Cameron Díaz, menos payasa que de costumbre y bastante avejentada. Pero todo irá de mal en peor, como se puede esperar de unos amateurs en el mundo del latrocinio.
Durante una escasa hora y media, los Coen construyen un guión lleno de golpes visuales más propios de la comedia de enredo de los años sesenta, llenos de puertas que se abren y se cierran, muy vodevil, pero realmente divertido, y Hoffman dirige una película ágil, divertida y que te hace recordar películas como “¿Qué me pasa, doctor?” o “What’s new, pussycat?”. La Díaz da el contrapunto petardo a un Firth serio y comedido que tiene, sin embargo, una increíble vis cómica que ninguno esperábamos, con escenas muy divertidas, sobre todo las relacionadas con el hotel Savoy, que ya aparecen narradas de alguna manera en unos títulos de crédito puro Blake Edwards.
No estamos ante una película sesuda o ante otro artefacto de humor inteligente de los hermanos Coen, sino ante un entretenimiento puro y duro, que te hace reír y te hace recordar que, si en el pasado se podía hacer humor sin recurrir a lo grueso, con trazo fino y mucho glamour, ahora también se puede, sin tanto glamour pero con un sentido del espectáculo que muchos creíamos ya perdido. Ideal para estas fechas tan cursis.

TRAILER

por Juan Antonio Ayllón Ranchal

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