PAINS OF BEING PURE AT HEART (16-11-2012) – Nave de Música Matadero – Madrid

PAINS OF BEING PURE AT HEART Matadero Madarid

Un trallazo de concierto, unos temas que fueron un pepinazo tras otro rompiendo la barrera del sonido pop, una energía desbordante de los cuatro trovadores que levitaban sobre el escenario, una acústica cristalina y un público de fanáticas dimensiones entregado sin contemplaciones al deleite, a las buenas vibraciones y a la comunión en pos del nirvana, a partes iguales.

Ojalá.

Si hubiera sido un conciertazo, esa sería la crónica y yo ahora estaría de cañas. Pero no. Porque el concierto estuvo bien, más o menos moló, pero algo falló en la forma o en el fondo, y la culpa no sé si fue de los mismos Pains y su troupe, de las instalaciones o de la gente allí presente. Lo más parecido al nirvana fue un hombre, quizá mujer, que me recordó a Kurt Cobain, y porque era rubio, o rubia. O quizá la culpa es mía por no saber apreciar cada momento en su justa medida. Por ello analizaré mis pasos en voz alta:

Entré en la Nave de la Música del Matadero, lugar escogido por Houston Party y Red Bull para este evento y de paso promocionar bebidas que te ponen a tope. Unas llameantes estufas con forma de pirámide retrofuturista que de cerca quemaban la jeta (comprobado) se enarbolaban como pilares de fuego en la platea de arena. Mientras avanzaba sobre un camino de maderos olisqueando la fragancia del follaje que decoraba el interior me acordé, no sé por qué, de la isla de “Supervivientes”. Gracias a dios, no era Paula Vázquez la chica que estaba tras la improvisada barra, así que no me dio miedo saludarla y preguntarle por la birra. Coste: tres euros. Que el número fuera un tres, y no un cinco, un seis o un siete, me animó, no sé por qué, a beber. Bravo.

La gente entraba ya. Hordas de clones de Kip y compañía -las clones de Peggy, oséase, orientales, solo se materializan en eventos indie o en Malasaña- aparecían de detrás de las estufas gigantes, dándome un susto de muerte tras otro. Tras los apretones por coger el mejor sitio y alejarnos de las megaestufas quemacaras, por fin salieron los verdaderos Pains. Hubo aplausos, sí, pero también mucha gente a su bola ninguneando a los artistas que habían pagado por ver, haciendo más caso de su instagram que de las primeras palabras de Kip saludando al respetable (curiosa definición ésta). Alguna que otra lindeza a Peggy, e incluso a Kip, y arrancó el concierto.

PAINS OF BEING PURE AT HEART Matadero Madrid

Mientras me peleaba por hacer fotos mínimamente decentes, los neoyorquinos ya habían pasado por encima de temazos como Heaven´s Gonna Happen Now, Belong o Stay Alive con una celeridad insultante. No fue hasta después del cuarto o quinto corte que el público empezó a desperezarse, y es que Heart in your Heartbreak levanta a los muertos… . Los músicos se contagiaron de esta reacción y, como efecto rebote, ellos mismos se prodigaron más en su entrega, que ya venía haciendo falta -quizá fuera la nevera repleta de Red Bull que presidía el escenario, justo al lado de Kurt y su batería, pensé yo-. Come Saturday y Young Adult Friction aterrizaron sobre nuestras cabezas momentos después, y fueron suficientes para poner las cosas en su sitio porque nadie, ni tan siquiera los mismos Pains, pueden negar que las canciones del primer disco lo petan más que las del segundo. Después de nuevo otro bajón, y ya he dicho antes que no sé si fue culpa de los que tocaban o qué, pero es que se notó. Las habituales caras de palo de Kurt y Alex parecían más sombrías que nunca, y yo me descubrí a mí mismo hablando y riéndome de algo ajeno a aquel instante: ¡me contagié! (mal, Miguel, mal). Claro que echaba la vista atrás y las caras de los asistentes eran un poema entre taciturno y fingidamente entretenido, que es peor, porque yo al menos lo pasaba bien. Y así llegamos al final todos juntos en un barco a la deriva movido por inercia y sin pasión alguna, balanceándonos al ritmo de My Terrible Friend y Everything With You. El bis maquilló bastante el resultado, pues una oda a la desidia generacional contemporánea como es A Teenager In Love era lo que tanto público como artistas necesitábamos para acabar de verdad en comunión el concierto. Por qué será…

Cogí mis bártulos y me las piré de allí. Ni fú ni fá. Entretenido, pero demasiado poco para la calidad de su música. El sitio, bien. Las hogueras a lo “Isla de los Famosos”, mal. Ellos, reguleros. Nosotros, necesitábamos esos Red Bulls de la neverita. Hay mucha oriental indie. Hay poco indie de verdad. No he hablado de la acústica, ni lo voy a hacer, porque meterse con los técnicos de sonido y los arquitectos no es moderno. En definitiva, otra vez vendrán con más ganas. Todos.

Texto y Fotos: Miguel Catarecha

Un comentario en “PAINS OF BEING PURE AT HEART (16-11-2012) – Nave de Música Matadero – Madrid

  • el 22 noviembre 2012 a las 12:00
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    No estoy de acuerdo con esta proliferación del guion en detrimento del paréntesis.

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