BIGOTT (05-10-2012) – Sala Joy Eslava – Madrid

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Hace ya un año que Bigott, liderado por el gran Borja Laudo, lanzó su quinto álbum “The Original Soundtrack”. Tras una larga gira de conciertos y habiendo asistido a festivales destacados tanto dentro como fuera de nuestro país, de nuevo, volvieron a Madrid. La cita fue el pasado día 5 octubre, dentro del ciclo de conciertos de “Pop & Dance” que se organizan en la sala Joy Eslava.

Yo, naturalmente, no me lo quise perder. Puesto que en estos tiempos que corren, de vez en cuando es necesario evadirse de la realidad y escapar de las malas noticias que nos inundan, qué mejor manera de hacerlo que adentrándose en el universo Bigottiano.
Si es que desde el principio, te impregnan de su buen rollo. Tan sólo verle a él entrar al escenario inesperadamente con una sábana de fantasma ya te hace sacar la primera sonrisa. Y eso fue sólo el comienzo.
Su música, mezcolanza de pop, rock y folk , son melodías elaboradas con gusto y calidad, que se acompañan con el particular acento inglés de Borja y sus ingeniosas letras.

Comenzaron con la canción “Price Neseem Hamed” de su último disco, y en la actuación como es habitual, se intercalaron canciones de este disco, como de sus anteriores trabajos, “This is the begining of a beautiful friendship” y “Fin”. Como abarcan tantos registros, cada canción trasmitía algo diferente.
“Pachanga”, “Sparkle motion”, “Good is gay” o “Turkey Moon” alegraban la noche con su ritmo fresco y optimista.
Canciones como “The Petit Martien”, “Trees Gone Motion”, “Flying Zirkus” o “Dead mum walking”, hicieron mover al público, que estaba muy entusiasmado. Ni que decir con su canción más bailonga, “Cannibal Dinner”.
Y otras como “Algora Campeón” o “New York S’Eveille” , hacían destacar los angelicales coros de Muni Camón y Clara Carnicer, que siempre se encuentran al teclado y el bajo, respectivamente.

A pesar de que el zaragozano, como es habitual, fue parco en palabras, no paró de hacer guiños al público, con sus peculiares bailes y movimientos algo descoordinados. Hasta se tiró al público, como las grandes estrellas del rock.

Así fue este concierto de hora y media, que se cerró con un último bis, repitiendo su “Cannibal Dinner”. Pero esta vez lo hicieron con una sorpresa: la burlona y pintoresca coreografía que los cinco músicos se marcaron. La sala rebosaba de felicidad.

Sencillamente, así es Bigott.

Por Bea García Martínez
Foto Nabscab

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