ENOFESTIVAL 2012 (04-02-2012) – The Box – Madrid

 

Sábado gélido en Madrid. En lugar de quedarnos en casa, comer un plato caliente y pasar una plácida tarde pegados a la estufa, decidimos acercarnos al Enofestival, primer festival de música independiente y cultura enológica. Se trata del hermano mayor de unos eventos que los organizadores comenzaron a organizar un par de años atrás. El concepto es sencillo, pero no por ello poco atractivo: conciertos en directo aderezados con vino. Si en anteriores ocasiones el marco era una bodega, y actuaciones íntimas y acústicas, en este caso se trataba de una sala de amplio aforo, actuaciones completamente eléctricas, y catas de vino realizadas por diversas bodegas, llevadas a cabo en los tiempos muertos entre concierto y concierto.

 

 

Nos perdimos al grupo de apertura, Modelo de respuesta polar, y, para cuando entramos al recinto, Christina Rosenvinge había comenzado su actuación; sonaba “La distancia adecuada”. Christina estaba acompañada de Raül Fernández (Refree) a la guitarra, y una violonchelista. El repertorio estuvo centrado en el disco que la devolvió al primer plano de la música independiente patria, “Tu labio superior”, en menor medida en “La joven Dolores”, e incluyó alguna incursión en su etapa con los Subterráneos. Buena señal para alguien que lleva más de 25 años en esto de la música (“Chas y aparezco a tu lado” data de 1987) centrar un concierto de repaso a su trayectoria en sus dos trabajos más recientes. La propia Christina confesó que la habían sacado de la cama para actuar, y ciertamente nosotros estábamos casi en las mismas. Sin embargo, su dulzura nos encandiló en canciones como “Mi vida bajo el agua”, “Anoche” o “Canción del Eco”, con la que se cerró un concierto que hubiéramos prefererido en otro horario.

 


Pronto descubrimos que los organizadores habían decidido llevar el concepto enológico hasta sus últimas consecuencias; en las barras vendían sangría, tinto de verano, rebujito y zurra, pero no cerveza, lo que provocó las quejas de algún que otro asistente De todas formas, no fueron quejas de gran intensidad, puesto que pronto comenzaron las susodichas catas. Un total de cinco bodegas ofrecieron sus vinos, lo que ayudo de forma importante a elevar la temperatura del ambiente, que se fue caldeando conforme pasaban las horas. El siguiente grupo en tocar fueron los zaragozanos y ex-niñogusanos Tachenko. Hicieron un repaso a su trayectoria y a su último trabajo, el EP “Apúntame a mí primero”, de 2011, del que destacó su versión del “Mediterráneo”, de Joan Manuel Serrat.

 

 

Después de un nuevo repostaje enológico, fuimos informados de que Alfredo Pérez Rubalcaba había resultado vencedor en su congreso; era el momento de ver a otros veteranos como los Lobos Negros, que llevan en esto del rock ni más ni menos que desde principios de los ochenta. Su estética y sonido eran bastante diferentes a las del resto de grupos. No obstante, su concierto fue animado, con versiones de Beach Boys, The Jam e Ilegales, incluyendo el uso de instrumentos de percusión poco ortodoxos, como un casco de moto o una botella de vino.

 

 

En los últimos tiempos se puede intuir que la velada musical está llegando a su punto álgido cuando parte del respetable decide transgredir la tan comentada ley antitabaco y comienza a inhalar nicotina. Ese punto se alcanzó al inicio de la actuación de The New Raemon.  Era el momento de comprobarlo en directo. La banda, compuesta por un total de siete músicos (batería, bajo, violín, teclados y tres guitarras incluyendo la del propio Ramón, además de su voz), comenzó desgranando “Lo bello y lo bestia”, en una primera parte del concierto centrada en su último larga duración. En mi opinión, el sonido era demasiado denso, en parte por algún problema de sonido, en parte por la cantidad de instrumentos, en parte por falta de concreción en la propuesta. Esto es, las intenciones están claras (lograr un sonido compacto de banda que de proyecto personal, algo así como lo que serían Madee en castellano), pero no acaba de estar del todo conseguido, al menos al trasladarlo al directo. Esto se apreció claramente cuando Ramón interpretó las canciones más celebradas de su actuación, las ya clásicas “La cafetera”, “El saben aquel que diu”, su versión de Nueva Vulcano “Te debo un baile”, y sobre todo la muy coreada “Tú, Garfunkel”, en contraste con las solo correctas interpretaciones de su “Libre Asociación”. De todas formas, un concierto con muy buenos momentos, y un voto de confianza para The New Raemon, que solamente necesita (o necesitan), por qué no decirlo, volver a hacer canciones al nivel de las de su debut, limar estas indefiniciones, y acabar de rematar su propuesta.

 

 
De definición estilística es justamente de lo que anda sobrado Nacho Vegas. Las apreturas hicieron su aparición en las primeras filas, demostrando que era el concierto más esperado de la noche. Siempre me ha llamado la atención el público de Nacho Vegas. Es heterogéneo y difícilmente clasificable dentro de las etiquetas clásicas. Diría que es un conjunto de corazones abollados conectados entre sí por la evocadora lírica del asturiano. Abrieron fuego con varios temas de “La zona sucia”, que, si bien es cierto que en formato disco no me acabó de convencer, funciona muy bien en directo. “La gran broma final”, “Perplejidad” o “Taberneros” (Esta noche nos vamos a emborrachar) fueron algunas de las más celebradas. Tocaba presentación del reciente EP “Cómo hacer crac”, de el sonaron la muy potente y coreada canción homónima, con frases que se quedaron grabadas para el resto de la noche y parte de la semana (“Solo habrá un nuevo principio una vez consumado el fin”) y la intimista “Marquesita”. Del resto de discos, rescató por ejemplo Dry Martini S.A. (El manifiesto desastre), Dias Extraños (El tiempo de las cerezas), y Nuevos planes, idénticas estratégias (Desaparezca aquí). A estas alturas, me atrevería a decir que Nacho Vegas está en su mejor momento. Tiene suficiente repertorio para prescindir de muchas canciones importantes de su discografía, y aún así la actuación no queda coja. Mención aparte merece la banda, totalmente ensamblada y con un gran sonido. Después de una emotiva y dolorosa “Ocho y medio”, cerraron con “La noche más larga del año” una hora y veinte minutos del que fue para el que suscribe el mejor concierto del festival.

 

 

La organización tuvo el detalle de rebajar al 50 por ciento los precios de la comida, momento que aprovechamos para reponer fuerzas, congelarnos definitivamente en la zona de fumadores, hacer vida social, y prepararnos para el cierre de la noche con The Right Ons. La banda madrileña presentaba su último disco “Get it Out”, después de la puesta de largo oficial tres semanas atrás en la Sala Sol. The Right Ons practican una suerte de rock bailable que nos recordó a grupos como Reef y The Black Crowes, bien interpretado y apropiado para el cierre. Tras su concierto, la organización se despidió emplazándonos al año siguiente, aunque bien es cierto que, tal vez por el frío, el aforo no fue excesivo (calculamos unas 1000-1500 personas, más o menos medio aforo). Buen festival, no masificado, con un punto original y al que le deseamos suerte en próximas ediciones.

Por Rafael Casquel
Fotos Christian Guerrero

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