SCOTT AND CHARLENE’S WEDDING (30-04-2014) – Boite Live – Madrid

scott & Charlene's Wedding

Scott and Charlene’s Wedding, acordes en desacuerdo

 Para un músico, un concierto sin público debe ser algo parecido a uno de estos sueños en los que uno tiene que salir a la pizarra en el cole y resulta que está desnudo. Un trago amargo, una pesadilla, el peor de los escenarios, nunca mejor dicho. Cosas de la vida, esto es lo que estuvo a punto de sucederles el pasado miércoles a este cuarteto australiano recién aterrizado en Nueva York.

 Lo cierto es que los chicos de Scott and Charlene’s Wedding lo tenían muy crudo para enfrentarse a un partido de semifinales de Champions, pero poco más de una treintena de personas como audiencia en una sala con aforo para unas 250, no puede resultar sino algo desolador.

 “Al mal tiempo buena cara” debieron pensar los de Melbourne que, sin perder la sonrisa y con todo el pundonor del mundo, tras haberse cruzado medio planeta para plantarse en una ciudad enfebrecida por el virus del fútbol, decidieron tomarse su actuación en la capital como si de una sesión de garaje se tratase: guitarrazos, desentonos y pocas melodías para desquitarse de su escaso poder de convocatoria.

El rubiales de Craig Dermody y su banda comenzaron con ‘Rejected’, de su anterior,  extravagante y aclamado ‘Paravista Social Club’. Le siguieron ‘Two Weeks’, ‘Gammy Leg’ y ‘Find a Way’. Trece minutitos de nada y los austrialianos ya se habían cepillado casi la mitad de un concierto que acabó solo 45 minutos después de su comienzo.

Con melodías muy sui géneris compuestas con tres acordes contados, pocos adornos y menos filigranas, Scott and Charlene’s Wedding se dedicaron a encadenar durante poco más de media hora descargas de tres minutos con unas guitarras poco o nada afinadas. ¿Lo más interesante? Quizás píldoras como ‘1993’ o ‘Jacky Boy’, de su último álbum ‘Any Port In A Storm’, canciones con riffs atractivos que, las cosas como son, suenan mucho mejor en el álbum que en directo.

En definitiva, una sesión garajera que acabó sin pena ni gloria, sin bises y con una versión muy particular y algo difícil de digerir de ‘Karen’ de sus compatriotas Go-Betweens. ¿Mereció o no mereció entonces la pena? Una servidora al menos dirá que sí, porque, no sé los demás, pero yo sabía a lo que venía.

scott & Charlene's Wedding

Fotos y Textos: Purificación Salgado

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