THE WILD FEATHERS (25-03-2014) – Sala Caracol – Madrid

The Wild Feathers Caracol

Eran muchos meses ya desde que a principios del pasado verano caía en nuestras manos  el álbum de debut de estos cinco tejanos que se mudaron a Nashville con el cambio de década. Canciones  que hemos ido interiorizando todo este tiempo, hasta convertirse en poco menos que imprescindibles en nuestras habituales maratones musicales diarios. Las altas expectativas asustaban un poco, ya sabéis:”demasiadas, pueden decepcionar, ya nos ha pasado antes, bla, bla, bla…

Bien, al meollo. Sala Caracol, frío martes, fin de mes… aún así, sala abarrotada, entradas agotadas. ¿Habrán sido los blogs, los pequeños programas de la radio independiente o el empujón de última hora de la discográfica? Da lo mismo. A eso de las 9 y cuarto el quinteto se estrena en Madrid con una introducción en la que parecen ajustar los motores, las guitarras eléctricas de Taylor Burns y Preston Wimberley, el bajo de Joel King y la contundente batería de Ben Dumas, siguen la acústica y la armónica de Ricky Young y comienzan la velada atacando a rimo creciente la fenomenal Hard Winds y tras ella una aceleradísima Backwoods Company, el  contundente blues-rock  que abre el disco y que lo es aún más en directo, convertido poco menos que en un himno punk-rockero. The Wild Feathers suenan contundentes, conjuntados, sin titubeos. La cosa, pinta pero que muy bien, ya nos hemos olvidado de nuestros temores, por lo que se ve totalmente injustificados, así que nos tomamos con relax los momentos más tranquilos que afrontamos, If you don’t love me, su tema más romántico y sensible, con sus reminiscencias a los Jayhawks, cosa buena, el medio tiempo I can have you , y su último single, Got it wrong, todas ellas una demostración de lo que es una de sus marcas más representativas, la calidad de las voces de todos ellos, ya en las principales, las armonías o los coros, perfectamente ensamblados y, aunque no siempre se escucharon de la mejor manera, si que mostraron una elegancia y una belleza memorables.

Hard Times, uno de mis temas favoritos me deja un poco a medias, más corta que en disco, es un tema que les puede dar mucho juego para improvisar, me encantará poder comprobarlo en el futuro. Subidón con una excelente versión del Listen to her heart de Tom Petty, cantada con emoción por ellos y por nosotros, por supuesto. El espíritu de  The Band se nos aparece en Left my woman, y los Jayhawks pululan de otra vez en el nuevo tema, Happy Again. El powerpop de las enérgica y reivindicativa I’m Alive, y las espléndidas voces de nuevo (esto realmente se podría destacar en cada tema) de Tall Boots nos dirigen poco a poco hacia el final del concierto.

Es cierto que la ausencia de los teclados o las steel guitars resta matices  y detalles, pero la energía rockera que se desprende con el cambio merece la pena para marcar alguna diferencia con el trabajo de estudio. Si, hasta ahora muy bien, un show a la altura de las expectativas…

Entonces llega el gran momento del concierto, ese en el que vemos el que puede ser el futuro, la banda que pueden llegar a ser, la que quizá pase a la historia se anuncia en How, temazo de rock americano cargado de soul, menos sutil, más contundente, en el que se dejan llevar como no lo han hecho hasta ahora y ahí muestran todo su potencial y ponen literalmente la sala a sus pies…”Y para finalizar, os hiero”, diría Cyrano de Bergerac. Eso hacen con el emblemático The Ceiling, el tema con el que les conocimos, quizá el mejor, el que  les define, todos cantando, todos armonizando con la emoción a flor de piel, las guitarras estallan al unísono, dejándose llevar para alcanzar el momento mágico, ese que buscas conseguir cuando vas a un concierto, ese que lo justifica todo. Dos canciones, 15 minutos de gloria…

Pero aún quedan los bises, American es el último tema de su debut que les queda por tocar, un tema con gancho, de guitarras Stonianas y preciosas melodías, en las que Taylor y Joel se lucen. A estas alturas todo suena de maravilla,  lo que merece un final a lo grande. Hey hey,what can i do, la oscura cara B del single Inmigrant song de Led Zeppelin, una original elección que suena tan a The Band que enlaza perfectamente y sin solución de continuidad con ese tema más grande que la vida que es The Weight. 

 Han sido 80 minutos, te pueden parecer breves pero, cuando una banda tiene canciones de esta calidad, si la actitud, la intensidad, la calidad de la banda, son las que vivimos anoche y que hayan sido capaces de mostrar en directo todas las virtudes que encerraba su disco de debut, los convierte en memorables. Que la banda tenga el talento de regalarnos un segundo disco igual de mayúsculo, sean capaces de presentarlo con tanta pasión y dignidad, y consigan emocionarnos como anoche es algo que deseamos con ilusión.

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Por Rock in Chains
Fotos: Javier Luzuriaga

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