conoces a TOWNES VAN ZANDT

Townes Van Zandt

No sé porqué me ha dado por escribir de Townes Van Zandt en este momento. Tal vez porque el 2012 y lo que llevamos de 2013 han sido para mi años Van Zandt y el no poder haberle hecho justicia en nuestro programa de radio, aunque lo hayamos recordado tímidamente cuatro veces, me hace acercarme al teclado para escribir sobre él. Y es que para mi es el año en el que me he dado cuenta que Van Zandt es una serpiente.

Ya conocía a Van Zandt por medio de versiones y por su enésimo disco en directo Acoustic Blue. A pesar de que Steve Earle es uno de esos músicos que ha entrado a ser parte de mi mitología particular, aún a día de hoy no me he animado a escuchar su homenaje a Van Zandt. En cambio, el año pasado tres tipos desconocidos para mi y aparentemente muy alejados del estilo Van Zandt (tal vez no de su música) sacaron otro homenaje: Songs of Townes Van Zandt. Estoy hablando de Scott Kelly, Steve Von Till y Wino, pertenecientes a multitud de bandas pero tal vez las más conocidas sean Neurosis y Saint Vitus. No sé muy bien si recomendaros este disco, pero os puedo decir que ha sido la grabación que ha hecho que para mi Townes sea un tipo a la altura de mis mitos clásicos particulares como Lynyrd Skynyrd, Rory Gallagher, Mark Lanegan o Roy Orbison.

Hay una corriente por ahí que dice que Van Zandt es carne de directo y que ahí está su esencia. Se clama a los cuatro vientos que su clásico absoluto es “Live at the Old Quarter” grabado en el año 1973. Esto, como todo, creo que se puede tomar muy relativamente. El disco en directo que yo había escuchado no me hizo meterme en su música y vuelto a escuchar en pleno éxtasis, debo decir que al menos ese Acoustic Blue no me atrapa.

Cuando escuché el mencionado homenaje Songs of Townes Van Zandt, varias canciones me hicieron ir a sus discos de estudio. Me noquearon tanto “If I Needed You”, “Rake” y “Nothing” que tuve que ir a por la caja Texas Trobadour, que reúne sus discos de estudio de los años setenta. Por supuesto, fui de cabeza a por The Late Great Townes Van Zandt, donde podéis escuchar esa canción que ha estado taladrando mi cerebro muy suavemente “If I Needed You”. Y en esta ocasión, como se suele decir, surgió la magia. El deslumbramiento. Porque lo que contenía ese disco es auténtica magia. Recuerdo escuchar la tonada inicial “No Lonesome Tune”, plena de sensibilidad y quedarme muy atento, con todos los detalles. No había ahí una sencilla canción con guitarra acústica de Townes. No. Acompañando esa voz, que aún todavía no sé explicar porqué resulta tan magnética, hay un acompañamiento soberbio de mandolina, una pedal steel estratosférica y un piano magistral que envuelven la suavidad de la canción en un halo majestuoso. Sí: soberbio, estratosférico, magistral y majestuoso. Sigo pensando en esos términos de este disco porque desde ese segundo uno, no dejaron de sonar canciones fantásticas que dejaban un poso casi físico en la zona del pecho.

Los discos de Van Zandt son breves. Pero se hacen aún más breves. En aquella primera escucha no pude evitar pasar a escuchar otro de sus discos: Flyin´ Shoes de 1978. Ahí estaba otra de las canciones “Snake Song”, que estos tres chicos así como Mark Lanegan habían versioneado y me había dejado marcado. Por supuesto, empecé por el principio: “Loretta”. Me dejó desarmado. Mi mente burbujeaba: “Esto es demasiado…no creo que mantenga el nivel”. El inicio de la armónica y esa delicia de coros femeninos te traían aires de amor y aires campestres. De repente el bajo se acerca al honky tonk. La pedal steel añade aún más sensibilidad a la voz de Townes. La canción termina y a continuación se empieza a escuchar una nana. Es “No Place to Fall”. Y fue entonces cuando sucedió. Townes Van Zandt se convirtió en una serpiente y me mordió. Y el veneno de su música me recorrió todo el cuerpo. Todo el cuerpo.

Hay belleza, melancolía y dureza en el mundo y eso ni más ni menos es “No Place to Fall” y ante eso no hay antídoto. Todo el disco, desde el inicio ya comentado con “Loretta” hasta el final con “Snake Song” es excepcional. A día de hoy no me parece que ninguno de los dos: The Late Great… y  Flyin´ Shoes supere uno al otro. Suelen funcionar como un solo disco (en mi caso) y suelo escucharlos uno detrás de otro indistintamente. A veces no, a veces elijo uno y no puedo evitar escucharlo dos veces. Ya lo he dicho, los discos de Townes son tan breves como especiales.

A día de hoy, Roy Orbison o Lanegan pueden llegar a cantarte de forma tan dolorosa que a veces resulta difícil escucharles. Al menos eso me pasa a mi con algunos de sus temas. Con Townes Van Zandt, muchas veces parece que a pesar de doler, él te está pasando un brazo por encima del hombro. Con lo que su música tiene esa dualidad que la hace tan sensible y a la vez tan cálida.

Y  ahí voy con otro tema clave. Creo que la producción de Kevin Eggers y Chips Moman en estos discos es clave. No os penséis que Townes es siempre melancolía y tristeza. Sus discos son muy ricos (aunque cuando se pone tan íntimo, resulta un punto y aparte). Pero canciones de estos discos como “Dollar Bill Blues” que resulta acertada hasta en su experimentalidad o las versiones de “Who Do You Love” y “German Mustard (A Clapalong)”, mucho más roquera la primera y seca la segunda, difieren mucho de la cuidadísima y especial “Silver Ships of Andilar”, la fronteriza “Pancho & Lefty” (qué increíble forma de cantar) o la oscuridad de “Snake Song”. A todo lo largo del recorrido, de los discos y de las canciones, Kevin y Chips crean el telón de fondo perfecto para que Townes no solo brille, sino que alumbre todo a su camino.

He escuchado el resto de discos, no he podido evitarlo, pero yo soy de tomármelo con calma, he atrapado, o ellas a mi, estas dos joyas. Las escucho una y otra vez. O las dejo y vuelvo a ellas. También me he embriagado con temas de otros discos como “Waitin´ Around to Die”, “Delta Momma Blues” o “Nothin´” pero a Townes no hay que tomárselo con prisa. Todo el mundo sabe que cuando te pica una serpiente no hay que correr. Hay que atraparla y ella misma te ayudará.

Por Rock in Chains

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